Tuesday, February 25th, 2020

Se nos cayó de las manos…al final SUBCAMPEONAS

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Lo anunciábamos en Septiembre, lo dijimos en febrero, la afirmamos la semana pasada y lo confirmamos el domingo, el equipo cadete iba a por el título de liga. Desde el respeto y aceptación de que había otros grandes favoritos al inicio de la competición, hasta el convencimiento y seguridad de que tras nueve meses de trabajo habíamos pasado a ser el equipo a batir, a pesar de la ausencia de una de sus pilares. Pero también lo habíamos dicho, aún con esa baja seríamos un equipo candidato al triunfo final.

Sería muy largo contar todo lo sucedido durante los tres días de Final four, principalmente porque cada partido fue un espectáculo, si no de juego si de igualdad, incertidumbre y tensión. Fueron tres jornadas de aúténtica final de baloncesto.

Resumiríamos la participación de los equipos en frases muy cortas y concisas, para posteriormente pasar a lo que fue la gran final.

El cuarto clasificado, el Colegio Inmaculada realizó una gran final disputando todos los partidos hasta los instantes finales. No obtuvo victoria pero sus rivales tuvieron que exprimirse al máximo para conseguirla. Cumplieron objetivo e incluso sorprendieron por su apuesta de juego gratamente.

El tercer clasificado, ADBA, claro favorito en todas las quinielas, partía con la plantilla más extensa y experta en este tipo de finales. En sus filas el mayor número de jugadoras aportadas este año a la selección asturiana, y con un trabajo de cantera y seguimiento en un club donde con toda seguridad algún día todas ellas jugarán en LF2. Con todo ello, la valoración final la dejamos para quienes realizaron las quinielas.

Y llegó la gran final, Basketmar e Innobasket, ambos con dos victorias y cuarenta minutos por delante para dilucidar quien sería el nuevo campeón de la categoría cadete. Y ni siquiera…se necesito de una prorroga para despejar la incognita.

Innobasket comenzó dominando el partido de forma contundente tanto en el juego como en el marcador, muy pronto las diferencias a su favor estarían por encima de la decena de puntos. Basketmar no había llegado hasta allí por casualidad y su momento tenía que llegar y remando sin desmayo, consiguieron rebajar la diferencia a 6 puntos al descanso del partido.

La ventaja seguía siendo para Innobasket, que la mantuvo durante 38 de los 40 minutos del partido, ambos equipos mantenían la propuesta baloncestística más habitual que les había llevado hasta ese momento, por parte de Basketmar una defensa zonal, casi perpetua durante toda la Final four, (con todo el respeto del mundo y sabiendo lo que les admiramos, una propuesta nada propia en la filosofía del baloncesto de sus técnicos) y un ataque muy versátil y dinámico, este sí, muy en la línea del buen baloncesto de estos dos grandes entrenadores. Mientras Innobasket seguía apostando por una defensa individual de ajustes, ya no tan intensa como días anteriores por el lógico desgaste físico y un ataque de ideas muy similares a las de su rival pero aplicado contra una defensa muy estática y cerrada que esperaba más el fallo del rival que su propia iniciativa a la búsqueda del error contrario.

Con esas apuestas se iban consumiendo los minutos y es en esos instantes finales cuando a Innobasket se le escapa el título entre las manos. Un minuto y medio final, con empates o diferencias de un punto y una secuencia de 2 de 8 en tiros libres (Basketmar no tuvo esa opción al no haber llegado nuestro equipo al bonus) nos priva de un título merecido. Suena la bocina final y el marcador 44-44 indica que será en los próximos cinco minutos donde se decida la competición.

Una prorrogá ya se sabe lo que es, el primer equipo que consiga una diferencia estimable (4-5 puntos) carga las batería de forma inmediata y el rival se desinfla repentinamente. Basketmar supo remar en los momentos malos y acertó en el momento oportuno, por tanto si merecida hubiese sido la victoria para Innobasket en los cuarenta minutos, tan merecida lo fue la de Basketmar en los cuarenta y cinco.

Una gran final, con dos grandes equipos, grandes jugadoras y dos clubes que han demostrado como se vive y disputa un campeonato en la cancha y en las gradas. Un auténtico espectáculo de ánimos y apoyo por parte de las dos aficiones (la de basketmar con un apoyo adicional, de aquellos que tras ir de favoritos tuvieron que contentarse con la derrota de los demás. Eso tiene un nombre, pongánselo ustedes), dos aficiones que estuvieron a la misma altura que sus jugadoras, es decir de matrícula de honor.

Damos la enhorabuena a Basketmar por su triunfo, pero queremos dejar la mayor de las enhorabuenas y felicitaciones a nuestras jugadoras. La temporada que han realizado merece en mayor de los reconocimientos, para ellas ese es el título y nada las compensará, es lógico, pero para nosotros es lo que nos han demostrado estos días, que no es el trabajo aislado de unas semanas, de unos meses, es lo que llevan por dentro, su forma de ser, su manera de entregarse y manifestarse, eso es lo que las hará triunfar siempre allá donde vayan, deportiva y personalmente.

Ahora no hay consuelo, pero habéis estado hasta el último aliento demostrando que ser campeonas no se limita exclusivamente a recoger un trofeo de un color diferente, ser campeona es hacernos sentir a los demás que los sois y eso os aseguramos que lo habéis conseguido con creces.

Siempre nos quedará la duda de que hubiese sido si ese ligamento, esa rodilla, esa pierna le hubiese permitido jugar. Nosotros estamos convencidos del final, los demás también.

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